Como cualquiera no me imaginaba ni de lejos la que se nos venia encima. Un buen día vi una noticia de no se que Coronavirus en una ciudad de China. No le di demasiada importancia.
Ya se habían dado casos de alarmismo en anteriores epidemias. La gripe aviar por ejemplo. Se hablaba de millones de muertos en todo el mundo, fosas comunes y un verdadero apocalipsis.
Al final todo se quedo en nada, pero alguno se hizo millonario vendiendo medicamentos para una epidemia de mentira y una autentica estafa. Esto me hizo pensar que no era otra cosa que una nueva falsa alarma. Para vender vacunas y tratamientos farmaceuticos basándose en el miedo. Nada nuevo.
Al principio los medios de comunicación en general y el gobierno tampoco lo tomaron en serio. No voy a entrar en el tema del 8M por que visto lo visto ya no tiene casi importancia. Si fue la fuente de contagios masivos o no. Ahora la duda es si existe el Coronavirus o por lo menos si es tan malo como nos lo cuentan.
Pero pasado ese día cambiaron de golpe, de decir que todo iba bien a ponernos en estado de alarma sin tiempo ni a reaccionar. Lo siguiente fue el confinamiento. En eso he tenido suerte y me tocaba trabajar en un sector primario. Lo que me facilitaba el certificado de desplazamiento por razones laborales.
Me toco trabajar todos los días, incluso sábados para recuperar horas. Con lo cual el confinamiento solo lo sufrí a medias. Trabajando en el campo al aire libre y sin mascarilla, por existir distancia de seguridad suficiente. Pero tener que andar con los certificados, cursos de prevención de riesgos particulares para Covid, etc, menudo rollo.
Podía salir a trabajar y al regresar me quedaba encerado en casa sin problema. Ya había disfrutado de aire libre y sol por la mañana
Aplausos a las Ocho
Toda la parafernalia que se montaron con los aplausos a las ocho de la tarde fue un nuevo nivel. Lo que más temía era salir a la calle por el control policial en cada esquina. Miedo a no poder justificar por que me encontraba en la calle y ser multado. Con todo lo del estado de alarma, viendo el cierre de fronteras, de empresas, cancelar fiestas, etc, me lo empecé a tomar todo más en serio.
Veía flotar virus a mi alrededor, en todas partes, en cualquier sitio por el que pasaba o me sentaba. De una vez me toco hacer unos papeles en el centro, fue una experiencia terrorífica. Entre el miedo al bicho y a ser detenido o multado de forma arbitraria.
Cuando salia de casa pensaba todas las cosas que tenia que tocar en el edificio, interruptores, botones de ascensor, puertas que tenia que abrir y cerrar. En cualquiera de ellos se podía encontrar oculto el maldito bicho y contagiarme a mi y mis seres queridos.
Todo el tiempo lavando las manos y a golpe de hidroalcohol. Tengo que reconocerlo, me engañaron como a cualquiera.
Cuando los aplausos las primeras veces me resultaron hasta emocionantes, llegue incluso a aplaudir en alguna ocasión. Creo que más bien como desahogo, pero me aburrio pronto el tema de los aplausos a las ocho todos los días. Por encima un vecino gracioso ponía música horrible y hacia comentarios por el medio con un micro. De pesadilla. Solo deseaba que eso de los aplausos se terminara.
La vida parecía como el día de la marmota repitiéndose lo mismo a la misma hora durante no se cuanto tiempo. Me llego a recordar por momentos cuando veía las imagenes de los sanitarios en la tele como si fuese un discurso de Stalin. En el que no aplaudía podía tener problemas. Por ahí me empezaron a venir las sospechas.
Era todo muy orwelliano, recordaba al momento del odio de 1984. En el que si no te veían odiar con la suficiente intensidad podías ser marcado.En este caso el que no aplaudiera lo suficiente. No me importo y si bien salia alguna vez a la ventana no participaba de la fiesta. También me recordaba a la dictadura de Corea del Norte. Todo me parecía como muy MK Ultra o ingeniería social a lo bestia.
Llegado un momento antes de las ocho me encerraba en la habitación y ponía música alta. Para no escuchar ni los aplausos ni el show del vecino del micrófono. Era todo como un estado de guerra surrealista con policías, bomberos y ambulancias felicitando los cumpleaños a los niños. Todas esas sirenas acentuaban esa sensación de desastre.
Fueron tres meses de secuestro domiciliario mal llamado confinamiento. Termino militar no sanitario para empezar. En toda esta historia la neolengua y el uso de las palabras y las etiquetas ha sido muy importante. Nuevas palabras candado como consparanoico, irresponsable o negacionista. Otras como asintomatico que son para estudiarlas.
Desescalada Asimetrica Caotica
La calle donde vivo muy poco transitada y tranquila se convirtió en un episodio de Walking Dead. No se de donde salio tanta gente, posiblemente de muchos barrios de alrededor, incluso del centro desobedeciendo las limitaciones. Me convertí en un policía de balcón que miraba con desconfianza a la gente que se amontonaba por las aceras.
Una lucha interior me decía que en todo esto había mucho gato encerrado. Pero por otra parte me lo creía y pensaba que si todos cumpliamos eso se iba a terminar antes. Desobedeciendo y haciendo trampas lo iban a perpetuar en el tiempo. Yo solo quería que se acabara esa pesadilla. Deseaba que abrieran los bares de una vez para que se fuera todo el mundo de terrazas.
Tenia claro que muchos de los que ahora saturaban la calle lo hacían por no tener a donde ir. De tener bares abiertos ni de broma iban a estar de paseo o haciendo deporte. Otra cosa que parecía suceder es que nos estábamos convirtiendo en robots. Si nos decían aplaudir a las ocho, todos aplaudiendo a las ocho. Si nos decían de salir a pasear, todo el mundo a pasear sin pensar ni a donde ni por que causa. Los veía como pollos sin cabeza a la deriva por las calles y los caminos.
Todos se volvieron locos a comprar patinetes y bicicletas, ya se veían los primeros bozales. Los deportistas se multiplicaron. Todo muy absurdo y muy poco meditado. Como por puro impulso o reacción no racional. Fue cuando me empecé a preocupar de los efectos del confinamiento en mi y en el resto de la gente. La zombificación masiva se comenzaba a perfilar.
Las Fases de la Anormalidad
La desescalada famosa se dividía en tres fases antes de desactivar el estado de alarma. Para luego pasar la gestión a las comunidades autónomas. Muy mala idea. Pero las fases de la desescalada estatal fueron tiempos felices en comparación con el resto. Ya abrieron los bares y las tiendas. El tráfico de personas por mi calle poco a poco fue volviendo a la normalidad. Sobre todo al no haber franjas horarias.
No era obligatorio el bozal (mascarilla) si podías mantener una distancia suficiente, ni en el campo. Lo que me hacia la vida más fácil. Salíamos a ciertas horas y por ciertas rutas en las que no necesitábamos ponernos el bozal. Fueron pasando las fases y fuimos recuperando la libertad y la normalidad. Parecía que ya se terminaba todo. Pero no fue así.
Nueva Subnormalidad
Terminada la desescalada la nueva palabra mágica era: nueva normalidad. Momento en el que el mando pasaba a las comunidades autónomas. En Cataluña amenazaban con el bozal obligatorio por no se que cosa de rebrotes, más neolengua. Esa clase de experimentos suelen empezar ahí y luego se copian en el resto de comunidades. Me empecé a temer lo peor. Que necesidad de ir con bozal a todas horas y todas partes, mientras puedas mantener cierta distancia.
Comenzo un nuevo bombardeo mediatico de asintomaticos, rebrotes y botellones. Que si los test PCR, que si casos importados, que si fiestas clandestinas. Nuevo baile de cifras y de comedura de coco monotematica constante. Hasta el punto de tener que apagar la televisión. Por lo menos no ver telediarios o debates.
De una forma sistematica, brutal, dogmática y autoritaria comenzaron a lavar el cerebro de la gente. Creando bandos y enemigos de la salud propia y ajena. Que chicos más malos. Lo impresionante fue ver de la noche a la mañana a todo el mundo con el bozal. Algunos en situaciones tan esperpenticas como los que van solos en el coche con el bozal puesto ¿De verdad se puede pensar tan poco o estar tan abducido?
Cuando todo parecía tranquilo de repente el desmadre de los rebrotes. Que al fin y al cabo son simples positivos en unos test que fallan a menudo. Ni siquiera están diseñados para identificar virus. Por lo menos de forma no especifica. Pero con la inestimable ayuda de la apisonadora mental de los medios de desinformación y propaganda, han ido convenciendo a la población de una posible nueva oleada.
De llevar el bozal hasta debajo del agua, confinamientos parciales, obligacion de hacer test y otras medidas contra nuestros derechos y nuestra salud. Todo gracias al pánico generado por el terrorismo mediatico. Esto no merece otro nombre. Nos quieren confinar de nuevo, incluso se proponen toques de queda. Uno que creía vivir en una democracia y resulta que se ha convertido en un sistema totalitario en poco más de seis meses.
La Verdad Se Quiere Abrir Paso
En medio de todo este descontrol han aparecido algunas voces criticas extraoficiales. Plataformas, canales y movimientos diversos que hablan de la mentira de la plandemia. No niegan la existencia de algún virus o agente patógeno. Pero critican el exceso de recorte de derechos por tan poca cosa.
Alivia pensar que hay otra gente que también piensa y no se lo cree todo de buenas a primeras. Algunos incluso afirman que ni existe. Otros lo relacionan con la vacunación contra la gripe estacional. Hay para todos los gustos. En este juego hay muchos intereses y nosotros somos unos ratones de laboratorio con los que están experimentando. El objetivo parece ser un campo de concentración global sin barrotes.
Los interesados en hacernos de uno o de otro bando juegan con medias verdades lo que hace todo más confuso. Ya no sabes ni de quien fiarte o a quien hacerle caso. Es una guerra total psicológica de relatos épicos, normalmente en algún punto sesgados y artificiosos. Nuestra labor es rebuscar y encontrar en cada media verdad la parte buena y eliminar la paja. Para ir montando el puzzle hay que ir juntando muchas piezas de muchas partes diferentes.
El teatro parece que poco a poco, a pesar de la insistencia de los alarmistas interesados, se cae a pedazos. Otros nuevos relatos piden paso para sustituirlo, posiblemente se van a inventar nuevos terrores. Es un relato basado en el miedo y el problema del miedo es que lo acabas perdiendo más tarde o más temprano. Cada uno a su ritmo, por eso no duran más que un tiempo las dictaduras basadas en el terror. Cuando ya no tienes nada que perder el miedo se olvida.
Las voces contrarias a la plandemia comenzaron de forma tímida pero cada vez se escuchan más alto y más cerca. Tenemos que buscar y defender la verdad para recuperar nuestra anterior vida. No permitas que te metan el virus de la nueva anormalidad en la cabeza. No aceptes esto, no te consueles de buenas a primeras. Informate y resiste no te quedes con lo primero que te cuentan. La verdad nos hará libres.

No hay comentarios:
Publicar un comentario